Que el odio no silencie la música

No es la primera vez, ni será la última, que el odio y el terror intentan atacar a sus enemigos: El amor, la música y la libertad. Pero no debemos dejarnos llevar. No podemos vivir nuestra pasión con miedo.


No ha sido la primera vez que un atentado terrorista cae directamente en un concierto o en una sala de ocio. Recordamos nítidamente las imágenes de la sala Bataclán en París, cuando un grupo estaba tocando y de repente el concierto se vió interrumpido por disparos.

Es un error, decir que es la primera vez que un acto terrorista atenta contra niños. Ya ha pasado en multitud de ocasiones al rededor del mundo. Algo que muchos medios de comunicación parecen olvidar.

El odio en cualquier forma, en cualquier lugar y hacia cualquier persona, nos repulsa. Pero lo que hace que nos sintamos más afectados por el atentado sufrido en Manchester, después de un concierto de Ariana Grande, es que ataca directamente a nuestra forma de vida. Cualquiera de nosotros podríamos haber estado allí. Y ese es precisamente el mensaje de esa gentuza. Es lo que quieren que sintamos. Que puede pasarnos en cualquier momento, incluso si vamos a ver a nuestro ídolo interpretar canciones encima de un escenario. Quieren que no disfrutemos de nuestra pasión, que sintamos miedo cuando estemos con más gente, cuando debería ser todo lo contrario.

Pese a las terribles pérdidas de vidas de jóvenes, niños y niñas en este último acto de odio. No podemos ser débiles. No podemos dejar de disfrutar de lo que más nos apasiona. Debemos sentirnos unidos. Recordar a los que nos fueron arrebatados. Y nunca podemos dejar que la música sea silenciada por el odio.

About Raúl Fernández

Diplomado como Locutor de Radio y Televisión, Técnico de Sonido y productor de contenidos audiovisuales. Puedes escucharle los fines de semana en UNIKA FM para todo el país. Además escribe en blogs musicales.